Otra manera de vivir

En estos tiempos que corren de crisis, carencia de recursos y graves dificultades económicas para muchos, he de reconocer que gran parte de mis pensamientos se dirigen hacia el mismo tema: buscar otras formas de vida.

Desde pequeños nos educan, al menos en el occidente que yo conozco, con profundas ideas materialistas. Nos hacen creer que el dinero o tener muchas cosas nos va a hacer más felices. Temo caer en tópicos, pero desde mi experiencia puedo afirmar que no, para nada el dinero da la felicidad, y las cosas materiales tampoco, siempre y cuando tengas las necesidades básicas cubiertas.

Como todos, he pasado etapas más bollantes en mi vida, y para nada encontré una relación directa entre mi felicidad y la cantidad de cosas que poseía. Es más, me atrevería a decir, que la relación es casi inversa. La época en que más de todo he tenido ha sido porque tenía dos trabajos, y por aquel entonces no tenía ni tiempo para gastar el dinero que ganaba… Creo que en otra de mis reflexiones, he confesado que nunca me han gustado las tiendas, con lo que nunca fui demasiado consumista, pero no tenía ni tiempo para gastarlo con los que me importan, pues estaba demasiado cansada…

A pesar de no considerarme una persona especialmente materialista, la educación recibida desde siempre, no solo por mis padres, sino por todo el entorno, deja una huella y unas formas de vida en las que lo material tiene bastante relevancia. De todo eso, de todo lo que no me gusta, de todo aquello que he absorbido y no me convence como forma de vida, estoy intentando deshacerme.

Pronto cambiaré de década, y quizá todas estas reflexiones vengan a cuento de eso. ¿Será la crisis de los 30? Sinceramente, no lo creo. Pero aunque así fuere, si sirve para sentirme más plena y más persona, ¡bienvenida sea! Si sirve para educar a futuras generaciones con una idea de vida un tanto diferente donde la búsqueda de la plenitud sea diferente, donde la realización personal sea más importante que alcanzar un status social, ¡adelante! ¡Sigamos en crisis!

¿Será todo provocado por el cambio social tan importante que estamos viviendo (a pesar de que algunos todavía se nieguen a verlo)? Quizá. Me inclino más por pensar que la época que estamos viviendo, el entorno en el que me muevo, y la gente interesante que me encuentro en el camino, son las principales cosas que me hacen pensar en una nueva forma de vivir.

Vivir con poco, es fácil. Ser feliz con poco, cuesta un poco más. Pero con trabajo interior, con la búsqueda de paz y de cosas no materiales que te completen, se acaba consiguiendo. Personalmente me estoy dedicando más tiempo a mi misma, a mi cuerpo, a mi mente y a encontrar el equilibrio entre los dos. Eso y no “una tele nueva”, te acercan mucho más al camino de la felicidad. Vive el día a día como si no hubiera otro amanecer, cuesta un montón, lo sé. Con frecuencia se te olvidará, pero si tienes esta filosofía de base, seguro te ayudará a disfrutar más de las cosas y darle importancia a lo que realmente la tiene.

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