Y llegó la Navidad…

grinch

 

Mis amigas siempre me dicen que soy como El Grinch, y razón no les falta. Cómo no sentirse o apoyar a un personaje cuyas características principales son la crítica por el consumismo y el materialismo predominante en estas fechas, olvidando los motivos espirituales originarios de las mismas!

Pues sí, soy El Grinch y además atea, con lo que en estas fechas no siento que tenga nada en absoluto que celebrar, al contrario… Me revuelve ver la idiotez humana incrementada día a día, la manipulación de los medios de comunicación y el borreguismo de una amplia mayoría de la sociedad, que se deja influenciar por las luces artificiales de colores que iluminan las noches de la ciudad sólo para decirte, ¡consume, es Navidad! ¡No hace falta tener conciencia estos días! ¡Tira la casa por la ventana y come como un animaliño, como si no hubiera mañana!

Eso sí, en cuanto llegue el día 31, replanteate tu vida, márcate unos buenos propósitos de año nuevo, y promete que a partir de ahora serás mejor persona, comerás de forma saludable y te apuntarás al gimnasio… Puagh!

Mi propósito de año nuevo es seguir siendo yo misma, preocupándome de las cosas que de verdad importan, tratando de ser feliz con poco y hacer felices a los de mi alrededor con cariño y comprensión. Tratando de ser consecuente todos los días del año, pero sin fustigarme si un día flaquean las fuerzas y no lo soy, porque como leí hace poco “lo bueno de ser libre es que te puedes permitir no ser coherente por un día”.

¿Tú también eres un poco Grinch? Pues comparte esta breve reflexión a ver si conseguimos remover alguna conciencia 😉

 

Mundo – trueque

Cada vez pasa más tiempo entre mis publicaciones! Me tenéis que perdonar, pero es lo que tiene estar participando en varios proyectos a la vez muy interesantes…

Cada vez estoy con la cabeza más metida en esto del “mundo – trueque”, y siento que me está aportando cosas maravillosas y estoy conociendo a gente nueva, con inquietudes similares a las mías. A lo mejor es que estoy teniendo suerte con las personas que he topado, pero quiero quedarme con esta sensación.

Por otro lado, los Bancos de Tiempo, Redes de Trueque o de intercambio están floreciendo y creciendo cada día en las redes sociales. En éstas, hay mucha gente que parece que mercadea con el trueque, es lícito (en la antigüedad era la forma de mercado), pero no es el espíritu que a mí me gusta ni el que quisiera promover.

Desde mi punto de vista, es algo ya un poco incontrolable. Son muchísimas las personas que se están empezando a interesar por este tema y participan activamente en redes sociales, entre ellas evidentemente cada una es de “su padre y de su madre” y tiene unas motivaciones para hacer lo que hace: necesidad real, conocer gente, de manera terapéutica (me he encontrado un caso), con más o menos generosidad… Pero yo, sigo queriendo quedarme con las buenas sensaciones. Por eso, y para compensaros el tiempo sin escribir ;), quiero compartir este precioso vídeo con vosotrxs que a mí me ha llegado al corazón.

 

Fruterías: Mi nuevo intento de consumo responsable

 

Hoy estoy enfadada! Dentro de mi proyecto de cambio de mis hábitos de consumo a un consumo más consciente y responsable, tal como vengo comentando, está dejar de consumir en grandes superficies o al menos reducir mi consumo en ellas.

 

Bien, pues hoy me dirigí a una de las fruterías de mi barrio (después descubrí que es una pequeña franquicia de mi ciudad) y pedí patata gallega, y resulta que no tienen! ¿Cómo puede ser que una empresa que en su web “te garantiza que tiene alimentos que potencian a las pequeñas y medianas empresas gallegas de calidad” no tiene patata gallega?. Me puse a rebuscar entre las frutas que tenían, y observo que tienen naranjas venidas de Argentina, Manzanas de Chile… ¿Qué pasa? ¿No tenemos productos de calidad en el país? ¿Hay que traerlos de fuera con la huella ecológica que eso supone?

 

Pues bien, creo que no volveré a comprar allí. Por suerte, al salir de esa frutería me encontré en la otra esquina un almacén de fruta con el típico señoriño de la zona, con una atención personalizada, tradicional y con productos de mi tierra… ¡Y conseguí comprar mis patatas en una pequeña tienda y a muy buen precio encima! Hoy ese señor ha ganado una clienta! Me conquistó con su trato casero y cercano. Dicho queda.

¿Huelga de consumo sí, o huelga de consumo no?


Hoy mi reflexión va sobre una “huelga de consumo” que se está preparando para la 1ª semana de Septiembre como medida de rechazo a la subida del IVA. Y claro, ves el evento, y dice sí venga, me apunto! Porque todxs creemos que algo hay que hacer para protestar y no sabemos muy bien por donde tirar… Luego te pones a reflexionar, a leer sobre el tema, a pensar quien sale ganando y quien pierde con esta medida…

Pues bien, mi humilde opinión. Creo que hay que hacer huelga de consumo sí, huelga de consumo eléctrico, de combustibles, de consumo en grandes superficies… pero creo que hay que mantener el poco consumo que realicemos en el pequeño comercio, en las tiendas de nuestro barrio, en esos pequeños negocios que mantienen el poco trabajo que da comer a tus vecinxs. Realmente, creo que la “huelga de consumo”, vista de esta manera habría que convertirla en un cambio de pensamiento, y no hacerlo una semana, sino mantenerlo mientras podamos.

Creo que lxs consumidorxs tenemos mucho que decir, tenemos más poder del que nos pensamos, y creo que a través de nuestro consumo es una de las pocas maneras que tenemos de luchar contra las grandes fortunas! Necesitamos empoderarnos, creernos nuestra propia lucha y creer en nuestra fuerza, si todxs vamos a por lo mismo.

Estoy cansada de ver como día tras día cierran tiendas en mi barrio, y florece un negocio regentado por chinos o un centro comercial. Y todavía no nos damos cuenta que el control está en nuestras manos, nos dejamos llevar por la sociedad de consumo, la sociedad de “para qué voy a tener uno bueno, si puedo tener por lo mismo 20 malos…” Pero… quien se para a pensar, ¿realmente necesito esos 20? Pues eso, eso mismo es lo que tenemos que cambiar. Es un cambio de mentalidad a veces costoso, ya que llevamos mucho tiempo rodeados de esta sociedad así montada… Pero es un cambio necesario!

¡Así que consumamos lo que necesitemos, y miremos dónde lo consumimos y con qué finalidad!

¿Opiniones? ¿Algo que aportar sobre las huelgas de consumo?

Mitos sobre el ahorro energético en el hogar

En torno al ahorro de energía en el hogar hay mitos que han calado entre la población, hasta aceptarse por el imaginario colectivo como veraces. Sin embargo, muchas de esas premisas no se ajustan a la verdad. Y es que, al contrario de lo que esgrimía Goebels acerca de que “una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, en el ámbito del ahorro, al final, los números se imponen.
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Un estudio de principios de año realizado entre el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía) y Eurostat resalta la importancia del ahorro energético en el ámbito familiar. El informe refleja que los hogares españoles consumen el 17% de toda la energía final y el 25% de la electricidad, con un gasto medio anual por hogar que alcanza 990 euros.
Según la Agencia Internacional de la Energía, el potencial de ahorro de los hogares españoles es de 19.611 GWh, una cantidad que permitiría iluminar todos los hogares españoles durante un año. De ahí la pertinencia de desterrar ideas contrarias al ahorro y que dañan además el medio ambiente. Estas son algunas de esas falsas ideas que no ayudan a ahorrar.
1. Lavar a mano los platos consume menos que el lavavajillas: falso
Diversos estudios avalan el uso del lavavajillas frente al lavado de platos tradicional. Un informe del Canal de Isabel II y BSH Electrodomésticos España refleja que, frente al lavado tradicional a mano, con el uso del lavavajillas los platos quedan más limpios, se ahorran 30 litros al día y se consume un 10% menos de energía.
Eso sí, han de ser aparatos eficientes de bajo consumo (en el momento de adquirirlos, hay que fijarse en su etiquetado energético), que permitan elegir la temperatura del agua y reutilicen el calor para el posterior aclarado o secado. Con respecto a otro no eficiente, elegir un electrodoméstico eficiente representa un ahorro, durante su vida útil, superior a un 70% del consumo energético.
Según un estudio de la Universidad de Bonn, la cantidad de agua que consume un lavavajillas clase “A” es de unos 15 litros por lavado, frente a los 119 litros del lavado a mano para la misma cantidad de vajilla. En uno biotérmico, que dispone de una entrada de agua caliente, el consumo se reduce al calentar el agua con gas o mediante energía solar, no con electricidad. Los expertos recomiendan utilizarlo cuando esté lleno, elegir el programa adecuado y cargarlo por la noche, ya que el consumo de red es menor.
2. Apagar la calefacción consume más que mantener una temperatura constante: falso
En muchos hogares es habitual conservar una temperatura media durante las 24 horas, ya que se considera que apagar y encender la calefacción acarrea un mayor consumo de energía y, por ende, de gasto. Aunque es preciso un pico de calor para alcanzar de nuevo la temperatura deseada, el saldo final de energía consumida es ventajoso.
Según un estudio de la Oficina Verde de la Universidad de Zaragoza, si se limita la temperatura a 16ºC entre las diez de la noche y las seis de la mañana, se puede recortar en torno a un 13% el consumo anual de combustible, con respecto a lo que ocurriría si se mantiene una temperatura constante de 20ºC. Con el apagado el ahorro es aún mayor. La nueva reglamentación en España aconseja regular los termostatos a 20ºC en invierno y es que 1ºC más de temperatura puede suponer un 7% más de consumo.
3. El modo espera (standby) apenas consume energía: falso
Dejar los aparatos eléctricos apagados en modo espera supone un gasto de 231 kWh al año, casi lo mismo que el consumo medio anual del lavavajillas (246 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh), según datos del último estudio del IDAE en colaboración con Eurostat.
Esto supone el 2,2% del gasto medio de energía de las casas, lo mismo que el consumo medio del horno (231 kWh) y mucho más que el del ordenador (172 kWh) o el resto de electrodomésticos (76 kWh). El standby representa cerca del 5% del consumo de los hogares.
4. Por su escasa superficie, la pérdida de calor por las ventanas es residual: falso
Se esgrime que al ser una superficie muy reducida con respecto a la superficie total de la vivienda, esa pérdida no es muy importante. Los estudios de diversos expertos reflejan que entre el 25% y el 30% de la calefacción gastada en los hogares se destina a cubrir las pérdidas de calor que se originan en las ventanas.
Según un informe de la Universidad de Zaragoza, los sistemas de doble cristal o de doble ventana pueden reducir hasta en un 50% la pérdida de calor con respecto a los cristales sencillos.
5. Mantener los fluorescentes encendidos gasta menos que si se encienden y apagan cada vez: falso
Otra falsa idea muy extendida entre los hogares es que el gasto de energía al dejar los tubos fluorescentes encendidos es menor que si se apagan y encienden cada vez. De manera errónea, se sustenta en una explicación similar a la de la calefacción.
En cambio, los estudios han demostrado que pese a que al encender un tubo fluorescente se precisa un sobreconsumo de corriente eléctrica, este apenas dura una fracción de segundo. En iluminación incandescente, el tiempo máximo de ausencia que no compensaría el apagado y encendido posterior se reduce a tan solo 0,3 segundos.
De ahí que el gasto sea mucho mayor si se deja siempre encendido. Ahora bien, la vida del fluorescente puede acortarse si se apaga y se enciende en repetidas ocasiones. No así las lámparas de Led, que permiten los encendidos y apagados sin avería. Las bombillas de bajo consumo suponen un ahorro energético. Su precio es superior al de las tradicionales, pero su vida útil supera los cinco años y consumen un 80% menos.
6. La cocina eléctrica gasta menos que la de gas: falso
Los expertos aseguran que las cocinas eléctricas o vitrocerámicas consumen cuatro veces más que las de gas. El IDAE recomienda, en caso de disponer de una cocina eléctrica, utilizar baterías de cocina, sartenes y cazos con fondo grueso difusor. Así se logra una temperatura más homogénea en todo el recipiente.

Obsolescencia programada

Hace no muchos días he conocido el término “Obsolescencia programada”… ¿Qué es esto pensareis algunxs? Pues una manera más de hacer que funcione la cadena de consumo de esta sociedad totalmente consumista en la que estamos metidos. Concretando más, ¿nunca habéis notado que las cosas / electrodomésticos / aparatos en general ya no duran como antes? Bien, pues esto pasa porque esta es una más de esas cosas que tienen controladas bajo nuestra ignorancia. Cada vez acortan más la vida útil de los objetos para generar en nosotrxs nuevas necesidades, y con su corta vida hacernos consumir unos productos determinados cada cierto tiempo.

¿No os parece incompatible que la tecnología avance a una velocidad de vértigo, pero que cuando antes un televisor te podía durar 20 años sin que nadie se sorprendiera, ahora con 10 (y eso con suerte) esté más que obsoleto y ni si quiera puedas darle unos golpecitos para que funcione (como se hizo de toda la vida…) porque no tienes ni dónde dárselos de lo estrecha que es…? Mejor ni hablemos de la telefonía móvil, ¿cuánto duraba un móvil de los primeros? ¿Y cada cuanto cambiamos el móvil ahora? Bien, pues sabiendo lo que sé, y lo que he aprendido, voy a poner todo de mi parte por intentar no dejarme llevar por esta cadena absurda de consumo… Tengo una tele viejuna, sí, ¿y qué? ¿Me da servicio? Sí, ¿para qué la voy a cambiar? Mi compañía de telefonía móvil me acosa ofreciéndome móviles de última generación porque se acabo mi contrato de permanencia, ¿funciona el mío? ¿Me da el servicio que me tiene que dar? Sí. Pues no lo cambio.

Me niego a tirar a la basura cosas que funcionan. Este sería el momento perfecto para hablar de las Redes de trueque que hace tiempo están surgiendo, y de las cuales espero poder sacar cada vez más provecho, para poder intercambiar esas cosas que por algún motivo a mi ya no me dan el servicio que necesitaba, pero siempre le pueden ser útiles a otrxs. (Ya llevo varias experiencias personales de intercambios en las que las dos partes quedan  muy satisfechas: una por no tirar algo “nuevo”, y la otra por cubrir una verdadera necesidad). Si alguien está interesado en estas redes hay un montón, aunque yo os puedo hablar en concreto de la Red a la que pertenezco yo, Rede de Troco de A Coruña (Página de facebook: http://www.facebook.com/pages/Rede-de-Troco-da-Coru%C3%B1a/198331630208001, y grupo: http://www.facebook.com/groups/redetrococorunha/).

La “Rede de Troco” es un grupo de personas unidas con una misma motivación, evitar la sociedad de consumo o participar de ella únicamente con un consumo responsable, a partir del intercambio de tiempo y de servicios, además de objetos materiales en buen estado. Suele ser gente bastante concienciada con el tipo de consumo que realiza, y algunxs entran con la intención de mejorar en este aspecto (vease mi caso… 😉 ). Para más información sobre el tema, no dudeis en poneros en contacto con el grupo o la página.

Por último, os dejo un regalito, a cuento del tema que nos ocupaba al principio de esta entrada, la “Obsolescencia programada” : 

Esta es la sociedad en que vivimos… ¡Pero siempre podemos intentar mejorarla! Volvemos al concepto inicial de este blog de que con pequeños gestos es como se pueden alcanzar grandes logros.