Responder a la amargura con comprensión

Llegas a tu nuevo puesto de trabajo, nueva, pero no tan nueva. Tu experiencia te acompaña, tu carácter y tu buen hacer están ahí contigo. Eres una persona que disfruta del trabajo en equipo, a la que le gusta acompañar y ser acompañada. Pero al llegar a ese nuevo sitio te topas con un muro, con la independencia, con el carácter personificado y la rigidez. Tu recibimiento no es bueno, y con el paso de los días la situación no mejora. Te das cuenta de que la nueva persona que está a tu lado debe tener una vida muy vacía, muy triste y, hasta me atrevería a decir que, solitaria. Te propones llegar a esa persona, alcanzar una convivencia sana, un respeto mutuo y un agradable clima laboral. Te dan un palo. Otro palo. En poco tiempo lo ves difícil, muy difícil. Te das cuenta de que va a ser un camino largo y duro, pero te propones no rendirte, y sabes en el fondo que de una forma o de otra, lo acabarás logrando.

Te sientes sola, muy sola, pero frente a tal ramarguraechazo, malas palabras o incluso el vacío decides que la mejor opción va a ser mantener la serenidad y la comprensión. En el fondo comienzas a sentir pena por esa persona, debe ser muy duro vivir tan amargada, y dedicar tu vida a amargar la de los demás. ¿Qué problemas habrá detrás? Muchos, no tengo duda. Pero qué satisfacción puedes obtener de causar el sufrimiento ajeno? ¿No sentirte tan solo en tu oscuro mundo? No tengo estas respuestas, no soy así. No lo puedo entender ni compartir. Sólo sé que una personas que vive así las 24h tiene que ocultar unos problemas vitales serios, y a mi me tocará aprender a convivir con ellos, tratar de mostrar mi lado más humano y comprensivo en los peores momentos e intentar con todas mis fuerzas no perder la sonrisa ni la paciencia. ¡Respeto! ¡Comprensión! ¡Convivencia! ¿Soy yo o son palabras muy bonitas, y que no deberían ser tan complicadas de conseguir?

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Dolor en Galicia

¿Cómo explicar lo que se siente como gallega en un día como hoy? Creo que no hay palabras… La desolación que sentimos la mayoría es inexplicable, sin poder despegar un ojo de los informativos, y el otro de las redes sociales para saber las últimas noticias.

Se ha empañado el día de nuestra Patria, en el que por otro lado podemos sentirnos bien orgullosos/as de lo que somos y cómo somos. Orgullo de ser gallegos/as!

Siento impotencia, de no haber estado donde hace unos meses sería una de las primeras en llegar, de no poder estar con todos/as voluntarios/as y sobre todo apoyando a las familias que tanto lo necesitarán en estos momentos. Pero está claro, que si no estoy, es porque no debía estar y que los profesionales que estén en mi lugar harán lo mejor y todo lo que esté en sus manos, para hacer más cómodos estos momentos de angustia para todo un pueblo.

Por otro lado, cansada de ver cómo unas tras otra se van pasando las autoridades a sacar la foto de turno, después de ver las grandes meteduras de pata de las ultimas horas. ¿Cómo se puede consentir que el gabinete de prensa de un presidente de gobierno utilice la técnica del corta – pega para un comunicado donde se querían transmitir las condolencias hacia SU pueblo, hacia su pueblo natal? No se puede, no se puede consentir! Ni gabinetes de prensa ni nada, en ese momento si hay algo de humanidad en estas personas que se supone “nos representan” deberían de escribir el comunicado casi de su puño y letra, y no hacer estas chapuzas para ocupar una vez más las portadas de la prensa internacional, por ridículos!

Lo que sí es de destacar es que a pesar de recibir los palos constantes que está recibiendo la sanidad y otras administraciones públicas, las personas se han volcado, han cancelado sus vacaciones, aplazado huelgas, han salido de sus casas a pesar de haber sido afectados por los recortes del gobierno… Y están donde deben estar, donde son importantes y donde desempeñan un gran trabajo. Increíble el trabajo de sanitarios/as, bomberos/as, fuerzas de seguridad, protección civil, psicólogos/as voluntarios/as, cruz roja y de los vecinos y vecinas de la zona, de la población en general.

Comenzaba el artículo diciendo que no había palabras y parece que al final unas cuantas me han salido… pero las que más pasan por mi cabeza son: ¡tristeza profunda a la par que orgullo de ser gallega!

Orgullo de ser gallega

Orgullo de ser gallega