Mundo – trueque

Cada vez pasa más tiempo entre mis publicaciones! Me tenéis que perdonar, pero es lo que tiene estar participando en varios proyectos a la vez muy interesantes…

Cada vez estoy con la cabeza más metida en esto del “mundo – trueque”, y siento que me está aportando cosas maravillosas y estoy conociendo a gente nueva, con inquietudes similares a las mías. A lo mejor es que estoy teniendo suerte con las personas que he topado, pero quiero quedarme con esta sensación.

Por otro lado, los Bancos de Tiempo, Redes de Trueque o de intercambio están floreciendo y creciendo cada día en las redes sociales. En éstas, hay mucha gente que parece que mercadea con el trueque, es lícito (en la antigüedad era la forma de mercado), pero no es el espíritu que a mí me gusta ni el que quisiera promover.

Desde mi punto de vista, es algo ya un poco incontrolable. Son muchísimas las personas que se están empezando a interesar por este tema y participan activamente en redes sociales, entre ellas evidentemente cada una es de “su padre y de su madre” y tiene unas motivaciones para hacer lo que hace: necesidad real, conocer gente, de manera terapéutica (me he encontrado un caso), con más o menos generosidad… Pero yo, sigo queriendo quedarme con las buenas sensaciones. Por eso, y para compensaros el tiempo sin escribir ;), quiero compartir este precioso vídeo con vosotrxs que a mí me ha llegado al corazón.

 

Anuncios

Pequeños gestos, grandes logros

Un tema que me preocupa últimamente más que antes es el consumo. El consumo responsable.

 Es obvio que todos somos consumidores en potencia, pero, ¿queremos que decidan por nosotros qué tipo de consumidor somos? De una forma o de otra, viviendo en la sociedad que vivimos todos necesitamos consumir, consumimos muchas cosas, pero ¿somos conscientes de qué, cómo y cuánto estamos consumiendo?

 Necesitamos muchos recursos, menos de los que nos hacen creer, es verdad. Pero vamos a ver, ¿quien no necesita luz en casa? Gas? Quien vive a día de hoy sin teléfono? Vamos simplemente a los alimentos, o la ropa… Bien, estaremos de acuerdo en que todos los necesitamos, pero ¿necesitamos tener encendida la tele si estamos con el ordenador? O dejar las luces de la casa encendidas mientras estás en la cocina? Necesitamos tener un modelito para cada día de la semana? Pues no. A esas pequeñas cosas me refiero cuando intento hablar de consumo responsable. Está claro que es muy difícil cambiar los hábitos totalmente de un día para otro (A mi la primera!), pero poco a poco podemos ir modificando cosas.

 Yo este año he decidido por ejemplo, no pisar las rebajas. Lo primero que hice es pensar, ¿necesito realmente algo? Y he llegado a la conclusión de que no. Así que no voy a pisar ni una tienda en rebajas, porque como profesionales que son, saben muy bien como incitarnos al consumo, y una es de carne y hueso, claro está. La realidad es que en este aspecto tengo suerte, no me cuesta esfuerzo, ¡siempre he odiado ir de compras!

 Vamos más allá. Queremos que dejen de desaparecer pequeños comercios absorbidos por la inmensa potencia de las grandes superficies? Prueba a dar un vuelta por tu barrio, seguro que encuentras algo de tu gusto. Hay un montón de tiendecitas que por culpa de esos grandes monstruos comerciales que han montado, pasan desapercibidas a nuestros ojos, y en el momento que les prestamos un mínimo de atención, descubrimos un mundo estupendo de cosas, y por supuesto un trato mucho más amable y personalizado. ¿Por qué nos hacen creer que es mucho mejor tener 20 cosas iguales de un euro, que a lo mejor 2 de 10 euros? CONSUMISMO! Puro consumismo!

 Otra cosa que he descubierto hace muy poquito, de la que espero poderos hablar más en profundidad otro día son las Redes de Trueque, los Bancos del tiempo. En éstos, hay detrás una idea de recuperación de la comunidad y de colaboración entre personas muy importante. Pero ya hablaré de ellos con más detenimiento. En esta ocasión lo que quería destacar venido a cuento del consumismo, es el trueque. Todos tenemos en nuestras casas, muchísimas cosas que no necesitamos, que no utilizamos y que están como nuevas. Basta ponerte a pensarlo un momento. Bien, pues esas cosas, siempre en buen estado, pueden ser intercambiadas con otras personas que las pueden necesitar y tener a su vez cosas que a ti te vengan bien.

 Yo tuve recientemente mi primera experiencia con A Rede de Troco de A Coruña. Y quedé encantada de la vida! A parte de pasar un rato muy agradable, y conocer a gente muy interesante, puse mi granito de arena con algunas cosillas que tenía por casa como nuevas, y me traje otras tantas para mí. La verdad que fue una experiencia que me hizo pensar más y con más detenimiento sobre la “red de consumo” en la que nos han ido metiendo en esta sociedad en la que vivimos. Pero a la vez, me ha hecho darme cuenta de que con pequeños gestos de cada uno, podemos cambiar muchas cosas…

 No es gran cosa, pero si somos muchos los que vamos cambiando la forma de pensar y la forma de actuar, aunque sea con estos pequeños detalles, estoy convencida de que conseguiremos lo que nos propongamos.

(Me han quedado muchos aspectos por tratar, sobre los que todos podemos reflexionar, pero ya habrá más artículos comentando mi evolución anti-consumo innecesario…)